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El origen del cine: luz, sombra y pulsión ancestral
Con El arte de la luz y la sombra abrimos la clase cuestionando una idea muy extendida:
que el cine nace exclusivamente como resultado de un avance tecnológico a finales del siglo XIX.
El documental nos permite comprobar que la imagen en movimiento precede al cinematógrafo,
y que el deseo de animar lo inerte forma parte de una pulsión humana ancestral.
Las representaciones animales de las cuevas de Lascaux o Atapuerca, con figuras superpuestas,
sensación de volumen y una clara conciencia del efecto de la luz sobre la forma, anticipan mecanismos
que el cine hará plenamente visibles siglos después. Con una fuente de luz adecuada, esas figuras
parecen moverse, cobrar vida. El cine, por tanto, no inventa el movimiento: lo sistematiza.
Este punto de partida nos permite entender el cine no solo como técnica, sino como continuidad cultural y simbólica.
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El cine y la vida: el deseo del final feliz
The Kiss y The Cut nos sirven para reflexionar sobre cómo el cine no solo representa la realidad,
sino que modela nuestras expectativas vitales. La brevísima película producida por Edison inaugura
uno de los grandes mitos del relato cinematográfico: el final feliz como culminación emocional.
Ese gesto íntimo y escandaloso para su época inaugura una forma de clausura narrativa que el cine popular
consolidará y que terminará proyectándose sobre la vida misma.
En The Cut, más de un siglo después, el cine vuelve a aparecer como refugio y motor emocional.
El protagonista recupera la esperanza de reencontrarse con sus hijas tras ver The Kid de Chaplin.
El cine actúa aquí como dispositivo de resistencia, capaz de reactivar el deseo de vivir.
Ambos ejemplos muestran cómo el cine no solo cuenta historias, sino que enseña a desearlas.
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Cine y muerte: vencer lo efímero mediante la imagen
Con Kino Pravda, Drácula de Bram Stoker y Arrebato abordamos una de las funciones simbólicas
más profundas del cine: su relación con la muerte. Desde sus orígenes, la imagen en movimiento ha estado ligada
a la posibilidad de preservar la vida, de fijar aquello que desaparece.
En uno de los documentales de Vertov, una madre intenta abrazar a su hija fallecida al verla aparecer en la pantalla:
la imagen devuelve momentáneamente al ausente. En Drácula y Arrebato, el cine se equipara al vampiro:
ambos succionan vida, ambos prometen una forma de eternidad, ambos existen en una zona ambigua entre lo vivo y lo muerto.
El cine se revela así como una máquina espectral, capaz de desafiar el tiempo y de confrontarnos con nuestra propia finitud.
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El cine mudo como forma adulta: permanencia y reactivación
Con 13 Lakes de James Benning nos alejamos de la narrativa clásica para volver a una puesta en escena
que remite directamente al primer cine: cámara fija, duración prolongada, ausencia de acción dramática y apertura al azar.
Lejos de ser un gesto nostálgico, esta elección formal demuestra que el cine mudo no fue una etapa inmadura,
sino un sistema de representación plenamente consciente, cuyas estrategias siguen siendo productivas en el cine contemporáneo.
Benning retoma estos principios para invitarnos a otra forma de mirar: más atenta, más paciente, menos dominada por el relato.
El cine mudo reaparece aquí no como pasado superado, sino como archivo vivo de posibilidades estéticas.
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Historia, relato y poder: quién cuenta el cine
Finalmente, La verdadera historia del cine nos permite cerrar esta introducción y, al mismo tiempo, abrir el curso.
El documental plantea una idea fundamental para la asignatura: la historia no es una sucesión neutral de hechos,
sino un relato construido, atravesado por intereses ideológicos, culturales y económicos.
La historia del cine —como cualquier historia— la escriben quienes tienen la capacidad de contarla.
Con este cierre, la proyección invita al alumnado a no asumir de forma acrítica los datos que se presentarán
a lo largo del curso, sino a cuestionar, investigar y construir su propia mirada sobre la Historia del Cine Español
y, por extensión, sobre la historia del cine en general.
Objetivos de la sesión introductoria
Introducir al alumnado en una comprensión amplia, crítica y no evolucionista del cine,
entendiendo la imagen en movimiento como una práctica cultural, simbólica y narrativa
que precede a su institucionalización industrial y que sigue operando activamente
en el cine contemporáneo y en nuestra experiencia cotidiana.
Objetivos específicos
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Comprender el cine como pulsión antropológica y no solo como invención técnica:
reconocer que el deseo de representar el movimiento y de animar lo inerte precede históricamente
al cinematógrafo, identificar la continuidad entre prácticas visuales pre-cinematográficas
(arte rupestre, juegos de luz y sombra) y el cine moderno, y cuestionar una visión
estrictamente tecnológica de su origen.
(Bloque 0)
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Analizar la influencia del cine en la construcción de imaginarios vitales:
comprender cómo el cine configura modelos narrativos y emocionales que influyen en
las expectativas personales y sociales, analizar el concepto de “final feliz” como
construcción cinematográfica trasladada a la vida cotidiana y reflexionar sobre el cine
como refugio emocional y generador de esperanza en contextos de crisis.
(Bloque 1)
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Explorar la relación entre cine, memoria y muerte:
identificar el cine como dispositivo de preservación de la memoria y de supervivencia
simbólica del cuerpo, analizar la dimensión espectral de la imagen cinematográfica y su
relación con la pulsión de vencer la muerte, e interpretar el paralelismo entre el cine
y figuras míticas como el vampiro en términos simbólicos y narrativos.
(Bloque 2)
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Revalorizar el cine mudo como sistema estético plenamente vigente:
superar la concepción del cine mudo como etapa primitiva o superada, reconocer la
permanencia de sus estrategias formales en el cine contemporáneo y desarrollar una
mirada atenta a formas de representación no narrativas o no dramáticas.
(Bloque 3)
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Desarrollar una actitud crítica ante la historiografía cinematográfica:
comprender la historia del cine como un relato construido y no como una sucesión
neutral de hechos, identificar los intereses ideológicos que atraviesan los discursos
historiográficos y fomentar una actitud activa y crítica del alumnado ante los
contenidos históricos que se abordarán durante la asignatura.
(Bloque 4)
Objetivo transversal
Fomentar una mirada crítica, reflexiva y consciente sobre el cine, que permita al alumnado
abordar la Historia del Cine Español no como un listado de fechas y autores, sino como un
campo de debate cultural, simbólico e ideológico.