Idea central
Jullier parte de una pregunta simple pero profunda: ¿qué entendemos por “buena película”? En lugar de imponer una definición normativa, analiza cómo distintos espectadores (profanos, aficionados, críticos, cinéfilos) movilizan criterios para valorar una obra.
Enfoque
El libro se sitúa entre la filosofía del gusto y la estética del cine: observa cómo hablamos de películas en críticas, debates y conversaciones cotidianas, y organiza ese “sentido común” cinéfilo para clarificar qué presupuestos sostienen nuestros juicios.
Propósito
No busca dictar reglas universales, sino ofrecer una forma más consciente y razonada de valorar cine: identificar criterios recurrentes, ver cómo se combinan, y detectar clichés y prejuicios del discurso cinematográfico.
Criterios habituales para decir “es buena”
Conclusión del libro
- Invita a entender y cuestionar los criterios con los que valoramos cine.
- Muestra que nuestros juicios son interpretativos y situados (no universales).
- Propone un discurso sobre cine más consciente, afinando conceptos y evitando clichés.
Ejemplo aplicado: ¿por qué Citizen Kane es considerada una “buena película”?
Aplicando los criterios propuestos por Laurent Jullier, podemos analizar el estatus canónico de Citizen Kane (Orson Welles, 1941) sin recurrir a una definición esencialista de “calidad”, sino observando cómo se activan distintos criterios de valoración.
- Técnica: uso innovador de la profundidad de campo, estructuras narrativas fragmentadas y una puesta en escena que amplía las posibilidades expresivas del lenguaje cinematográfico clásico.
- Originalidad: ruptura con el relato lineal tradicional y construcción del personaje principal a partir de múltiples puntos de vista contradictorios.
- Edificación / significado: reflexión crítica sobre el poder, los medios de comunicación, el mito del éxito y la imposibilidad de conocer plenamente a un individuo.
- Emoción: menos basada en la identificación sentimental directa y más en una experiencia intelectual y melancólica ligada a la figura trágica de Kane.
- Éxito: recepción inicial ambigua, pero enorme prestigio crítico y académico a largo plazo, lo que muestra cómo este criterio puede variar históricamente.
El valor de Citizen Kane no procede de un único criterio, sino de la convergencia y jerarquización de varios de ellos, lo que explica tanto su canonización como los debates que sigue generando.
Ejemplo aplicado (cine mudo): ¿cómo cambia el juicio estético con el tiempo?
Un caso paradigmático para aplicar la propuesta de Laurent Jullier es (D. W. Griffith, 1915). Considerada durante décadas una obra fundacional del lenguaje cinematográfico, la película permite observar cómo los criterios de valoración no son estables, sino históricamente situados.
- Técnica: innovación decisiva en el uso del montaje, la narración a gran escala y la articulación del relato histórico, lo que la convirtió en un referente del cine clásico temprano.
- Éxito: enorme impacto popular y cultural en su estreno, con una amplia difusión y legitimación institucional en el contexto del cine estadounidense de la época.
- Edificación / significado: desde la perspectiva de un espectador contemporáneo, el film plantea serios problemas éticos y políticos, al reproducir una visión abiertamente racista de la historia estadounidense y legitimar la violencia contra la población afroamericana.
- Emoción: las estrategias melodramáticas y espectaculares del film —primeros planos enfáticos, construcción maniquea de los personajes, uso del suspense y la épica visual— estaban diseñadas en 1915 para generar empatía emocional con el relato y sus protagonistas. Sin embargo, para un espectador contemporáneo, esas mismas estrategias producen frecuentemente rechazo, incomodidad o distancia crítica, al estar asociadas a una visión ideológica hoy inaceptable. De este modo, la emoción ya no opera como identificación afectiva, sino como conflicto moral, alterando de forma radical la experiencia emocional del visionado.
The Birth of a Nation muestra cómo una película puede seguir siendo valorada por su importancia técnica o histórica y, al mismo tiempo, ser profundamente cuestionada en términos de significado y edificabilidad. El juicio estético no se anula, sino que se reconfigura según los valores culturales de cada época.











