Preámbulo

Sobre el cine español

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¿Qué pensamos sobre el cine español?

La opinión del público

Las opiniones sobre el cine español son variadas, abarcando desde críticas que lo consideran de baja calidad hasta elogios a su diversidad y capacidad de producir obras de gran valor artístico y técnico. Algunos aspectos recurrentes en las críticas son la tendencia a tratar temas como la Guerra Civil o las comedias consideradas poco originales, mientras que otros señalan la calidad de producciones recientes, la falta de medios en comparación con Hollywood y la emigración de talento a otras industrias.

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La opinión de García Escudero

La opinión de Juan Antonio Bardem

Obstáculos que se oponen a una historia del cine español

Trayecto de secano. Algunos obstáculos que se oponen a la existencia de una historia del cine español

En un pasado muy reciente, antes de la existencia del libro Historia del Cine Español (Román Gubern y otros autores), así como de otras monografías sectoriales sobre nuestra cinematografía (autores, estéticas, períodos, relecturas culturales o desarrollo de etiquetas vagamente estudiadas), la historia de nuestro cine estaba por hacerse. En los últimos veinte años han visto luz un elevado número de investigaciones que han corregido esta anómala situación. Sin embargo, algunas de las consideraciones que hiciera Julio Pérez Perucha en los años ochenta aún siguen vigentes y son aplicables a la comprensión de determinados períodos de nuestro cine. Por tanto, entresacamos para el lector y alumno actual de cine español, las consideraciones que sobre nuestra historia cinematográfica hiciera un texto que hoy forma parte de la propia historia del cine español, un recorrido por algunas de las dificultades que han lastrado la construcción de su propia historia:

La presunta existencia de historias del cine español
HCE

La dificultad de acceso a los filmes
HCE

La trivialidad de numerosas fuentes escritas
HCE

La desmomoria histórica de los protagonistas
HCE

Los problemas de documentación
HCE

El permanente desprecio hacia nuestro cinema
HCE

El desinterés de nuestras instituciones públicas
HCE

¿Qué es una buena película?

¿Nos importa la calidad de los filmes que componen la historia del cine español que estudiamos en clase?

Introducción: el problema del juicio estético

Uno de los principales caballos de batalla de la estética idealista fue el juicio de las obras de arte. No es casual que Kant titulase su reflexión estética Crítica del juicio, pues en ella abordaba un problema central: cómo es posible que el gusto, siendo una experiencia subjetiva, aspire a una validez universal.

Tanto es así que Kant denominó a su estética La crítica del juicio. Básicamente, para Kant el gusto que juzga si una obra de arte es o no bella tiene la pretensión de un juicio universal sin que pueda demostrarse racionalmente lo acertado del mismo, pues su causa determinante es el sentimiento del sujeto y no un concepto del objeto (Venturi, 2004: 225). Las bases para la concepción crítica del arte en el siglo XIX habían sido puestas: la conciencia de la creación artística en tanto que actividad intelectual independiente de cualquier prejuicio de belleza objetiva.

Esta herencia crítica atraviesa buena parte de la reflexión estética contemporánea y reaparece, reformulada, en el ámbito del cine. El ensayo de Laurent Jullier se inscribe en esta tradición al replantear una pregunta clásica —¿qué es una buena película?— no para ofrecer una definición cerrada, sino para analizar los criterios, discursos y presupuestos culturales que activamos al emitir un juicio estético sobre una obra cinematográfica.

HCE · Resumen para la web

¿Qué es una buena película? (Laurent Jullier)

Un ensayo sobre cómo juzgamos el cine: no ofrece una fórmula única, sino un mapa de criterios y discursos que usamos (a veces sin darnos cuenta) para decidir si una película es “buena”.

Ficha rápida

  • Autor: Laurent Jullier
  • Tema: estética del gusto y valoración cinematográfica
  • Enfoque: criterios de juicio (público, crítica, cinefilia)
  • Objetivo: hacer explícitas las bases de nuestros juicios

Idea central

Jullier parte de una pregunta simple pero profunda: ¿qué entendemos por “buena película”? En lugar de imponer una definición normativa, analiza cómo distintos espectadores (profanos, aficionados, críticos, cinéfilos) movilizan criterios para valorar una obra.

Enfoque

El libro se sitúa entre la filosofía del gusto y la estética del cine: observa cómo hablamos de películas en críticas, debates y conversaciones cotidianas, y organiza ese “sentido común” cinéfilo para clarificar qué presupuestos sostienen nuestros juicios.

Propósito

No busca dictar reglas universales, sino ofrecer una forma más consciente y razonada de valorar cine: identificar criterios recurrentes, ver cómo se combinan, y detectar clichés y prejuicios del discurso cinematográfico.

Criterios habituales para decir “es buena”

Popularidad, recepción del público, impacto cultural (taquilla, fama, conversación social).

Dominio formal: dirección, montaje, fotografía, sonido, interpretación, etc.

Capacidad de aportar ideas, provocar reflexión o dejar huella intelectual/moral.

Fuerza de la experiencia afectiva: conmover, inquietar, divertir, tensar, etc.

Novedad estética o narrativa; capacidad de proponer algo distinto a lo esperado.

Unidad interna del film: cómo cada elemento contribuye a un conjunto significativo.

Conclusión del libro

  • Invita a entender y cuestionar los criterios con los que valoramos cine.
  • Muestra que nuestros juicios son interpretativos y situados (no universales).
  • Propone un discurso sobre cine más consciente, afinando conceptos y evitando clichés.

Ejemplo aplicado: ¿por qué Citizen Kane es considerada una “buena película”?

Aplicando los criterios propuestos por Laurent Jullier, podemos analizar el estatus canónico de Citizen Kane (Orson Welles, 1941) sin recurrir a una definición esencialista de “calidad”, sino observando cómo se activan distintos criterios de valoración.

  • Técnica: uso innovador de la profundidad de campo, estructuras narrativas fragmentadas y una puesta en escena que amplía las posibilidades expresivas del lenguaje cinematográfico clásico.
  • Originalidad: ruptura con el relato lineal tradicional y construcción del personaje principal a partir de múltiples puntos de vista contradictorios.
  • Edificación / significado: reflexión crítica sobre el poder, los medios de comunicación, el mito del éxito y la imposibilidad de conocer plenamente a un individuo.
  • Emoción: menos basada en la identificación sentimental directa y más en una experiencia intelectual y melancólica ligada a la figura trágica de Kane.
  • Éxito: recepción inicial ambigua, pero enorme prestigio crítico y académico a largo plazo, lo que muestra cómo este criterio puede variar históricamente.
Lectura desde Jullier:
El valor de Citizen Kane no procede de un único criterio, sino de la convergencia y jerarquización de varios de ellos, lo que explica tanto su canonización como los debates que sigue generando.

Ejemplo aplicado (cine mudo): ¿cómo cambia el juicio estético con el tiempo?

Un caso paradigmático para aplicar la propuesta de Laurent Jullier es (D. W. Griffith, 1915). Considerada durante décadas una obra fundacional del lenguaje cinematográfico, la película permite observar cómo los criterios de valoración no son estables, sino históricamente situados.

  • Técnica: innovación decisiva en el uso del montaje, la narración a gran escala y la articulación del relato histórico, lo que la convirtió en un referente del cine clásico temprano.
  • Éxito: enorme impacto popular y cultural en su estreno, con una amplia difusión y legitimación institucional en el contexto del cine estadounidense de la época.
  • Edificación / significado: desde la perspectiva de un espectador contemporáneo, el film plantea serios problemas éticos y políticos, al reproducir una visión abiertamente racista de la historia estadounidense y legitimar la violencia contra la población afroamericana.
  • Emoción: las estrategias melodramáticas y espectaculares del film —primeros planos enfáticos, construcción maniquea de los personajes, uso del suspense y la épica visual— estaban diseñadas en 1915 para generar empatía emocional con el relato y sus protagonistas. Sin embargo, para un espectador contemporáneo, esas mismas estrategias producen frecuentemente rechazo, incomodidad o distancia crítica, al estar asociadas a una visión ideológica hoy inaceptable. De este modo, la emoción ya no opera como identificación afectiva, sino como conflicto moral, alterando de forma radical la experiencia emocional del visionado.
Lectura desde Jullier:
The Birth of a Nation muestra cómo una película puede seguir siendo valorada por su importancia técnica o histórica y, al mismo tiempo, ser profundamente cuestionada en términos de significado y edificabilidad. El juicio estético no se anula, sino que se reconfigura según los valores culturales de cada época.


© Luis Navarrete 2026