Apertura, modernización y continuidades
La segunda mitad de los años sesenta coincide con el desarrollismo franquista:
crecimiento económico, expansión del turismo, migraciones interiores, aumento del
consumo, nuevas formas de ocio y una creciente necesidad del régimen de ofrecer una
imagen exterior más moderna. La palabra «apertura» define parte de este clima, pero
no significa una transformación democrática del sistema político ni la desaparición de
sus mecanismos de control.
El cine se convierte en uno de los instrumentos centrales de esta política. Bajo el
Ministerio de Información y Turismo de Manuel Fraga Iribarne y la Dirección General
de Cinematografía y Teatro de José María García Escudero se reforman las normas de
censura, se reorganizan las ayudas, se impulsa la Escuela Oficial de Cinematografía y
se intenta construir una imagen internacional de modernidad cultural. Sin embargo, la
censura continúa delimitando los temas, las imágenes y los argumentos posibles.
El período no puede explicarse únicamente mediante el Nuevo Cine Español. Junto a
la renovación autoral y al cine de prestigio, persiste un cine popular de gran éxito:
comedias desarrollistas, vehículos para estrellas, musicales, terror, cine de espías,
coproducciones y westerns rodados en España. La modernización cinematográfica se
produce, por tanto, entre reformas institucionales, aspiraciones culturales, límites
políticos y continuidad comercial.
1962
Manuel Fraga Iribarne asume el Ministerio de Información y Turismo y José María García Escudero regresa a la Dirección General de Cinematografía y Teatro.
1963
Se publican las Normas de Censura Cinematográfica, que ordenan por escrito criterios de control moral, religioso y político.
1964
Las Normas para el Desarrollo de la Cinematografía Nacional reorganizan ayudas, subvenciones, créditos, distribución, exhibición y protección.
1965–1967
Se consolida una generación vinculada a la Escuela Oficial de Cinematografía y al llamado Nuevo Cine Español.
1967–1969
El cese de García Escudero y el endurecimiento político muestran los límites de la apertura y anticipan el tardofranquismo.