El cine bajo el franquismo II

1962–1969

Apertura, modernización y continuidades

La segunda mitad de los años sesenta coincide con el desarrollismo franquista: crecimiento económico, expansión del turismo, migraciones interiores, aumento del consumo, nuevas formas de ocio y una creciente necesidad del régimen de ofrecer una imagen exterior más moderna. La palabra «apertura» define parte de este clima, pero no significa una transformación democrática del sistema político ni la desaparición de sus mecanismos de control.

El cine se convierte en uno de los instrumentos centrales de esta política. Bajo el Ministerio de Información y Turismo de Manuel Fraga Iribarne y la Dirección General de Cinematografía y Teatro de José María García Escudero se reforman las normas de censura, se reorganizan las ayudas, se impulsa la Escuela Oficial de Cinematografía y se intenta construir una imagen internacional de modernidad cultural. Sin embargo, la censura continúa delimitando los temas, las imágenes y los argumentos posibles.

El período no puede explicarse únicamente mediante el Nuevo Cine Español. Junto a la renovación autoral y al cine de prestigio, persiste un cine popular de gran éxito: comedias desarrollistas, vehículos para estrellas, musicales, terror, cine de espías, coproducciones y westerns rodados en España. La modernización cinematográfica se produce, por tanto, entre reformas institucionales, aspiraciones culturales, límites políticos y continuidad comercial.

Cinco fechas para situar el período

1962

Manuel Fraga Iribarne asume el Ministerio de Información y Turismo y José María García Escudero regresa a la Dirección General de Cinematografía y Teatro.

1963

Se publican las Normas de Censura Cinematográfica, que ordenan por escrito criterios de control moral, religioso y político.

1964

Las Normas para el Desarrollo de la Cinematografía Nacional reorganizan ayudas, subvenciones, créditos, distribución, exhibición y protección.

1965–1967

Se consolida una generación vinculada a la Escuela Oficial de Cinematografía y al llamado Nuevo Cine Español.

1967–1969

El cese de García Escudero y el endurecimiento político muestran los límites de la apertura y anticipan el tardofranquismo.

Tres recorridos

Fotograma de El verdugo, de Luis García Berlanga
1962–1969

La apertura controlada

Fotograma de El verdugo (Luis García Berlanga, 1963)

Fraga y García Escudero, las nuevas normas de censura, el sistema de ayudas, la protección estatal, las salas especiales, los cineclubs, la Filmoteca y el intento de proyectar una imagen exterior renovada del régimen.

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Fotograma de La caza, de Carlos Saura
1962–1969

El Nuevo Cine Español

Fotograma de La caza (Carlos Saura, 1966)

La Escuela Oficial de Cinematografía, la renovación generacional, las poéticas autorales, la crítica social indirecta, los límites de la censura y las contradicciones de un cine modernizador sostenido desde el propio Estado.

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Fotograma de La ciudad no es para mí, de Pedro Lazaga
1962–1969

Cine popular y consumo

Fotograma de La ciudad no es para mí (Pedro Lazaga, 1966)

La comedia desarrollista, los musicales, las estrellas infantiles y juveniles, los géneros comerciales, las coproducciones, el spaghetti western y las tensiones entre modernización, costumbrismo, turismo y cultura de masas.

Entrar en el cine popular y de consumo
Nota de método. El cine bajo el franquismo desarrollista no se divide entre un cine oficial y otro crítico, ni entre cine de calidad y cine comercial. Las reformas del período afectan al conjunto de la industria, mientras que la censura, las ayudas y la protección administrativa condicionan tanto al Nuevo Cine Español como al cine popular. La cuestión central consiste en observar qué posibilidades de renovación abrió este sistema y qué límites políticos, industriales y culturales mantuvo.


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