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En julio de 1936, un sector importante del ejército español se alzó en armas contra el régimen republicano.
La España sublevada respondió a las películas republicanas con otros documentales que, desde un punto de vista igualmente propagandístico, explicaban la historia de España desde los fenicios a la decadencia de la Segunda República que desembocó en la sublevación militar.
En las zonas donde fracasó la sublevación militar se abrió un proceso revolucionario, súbito, violento, dirigido a destruir las posiciones de los grupos privelegiados.
Madrid fue el escenario de la primera gran batalla de la Guerra Civil. El general Franco, jefe de los sublevados desde el 1 de octubre de 1936, concentró todas sus fuerzas para conquistar la capital.
En estos documentales vemos la evolución de las políticas de los bandos enfrentados.
Aunque las raíces de la Guerra Civil española eran profundamente internos, pronto se convirtió en una guerra internacional marcada por un pacto de no intervención, pese a la intervención de las potencias fascistas y de la Unión Soviética, y de la retracción de las democracias occidentales.
La guerra llegaba a su fin. El presidente del Gobierno de la República, Juan Negrín, creía que la victoria dependería de la disciplina en el ejército y de la política de resistencia a ultranza. En la España de Franco, sin embargo, nadie quería hablar de paz negociada. Fallaron, por lo tanto, todos los intentos de acabar la guerra por medio de la negociación.
La guerra terminó el 1 de abril de 1939 con el triunfo total del ejército de Franco.
© Luis Navarrete 2026