Dos momentos
El gobierno del Partido Popular constituye un marco histórico útil para
aproximarnos al cine español del cambio de siglo, pero no determina por sí
solos sus formas estéticas ni sus preocupaciones. Durante este período conviven
y se cruzan modelos cinematográficos muy diferentes: cine de autor, comedia,
melodrama, thriller, documental, cine de género y producciones orientadas a la
circulación internacional.
Para ordenar esta diversidad, proponemos distinguir dos dominantes. La primera
corresponde a una postmodernidad audiovisual, consolidada desde
mediados de los años noventa, caracterizada por el diálogo con los géneros, el
cómic, la televisión, el videoclip, la publicidad y otros lenguajes de la cultura
de masas. La segunda se relaciona con un retorno a lo real, visible
desde el final de la década y consolidado durante los primeros años del nuevo siglo,
que devuelve al centro de la ficción problemas sociales y conflictos concretos de
la España contemporánea.
No se trata de dos compartimentos estancos ni de una sucesión automática:
encontramos películas sociales antes de 2001 y propuestas posmodernas después de
esa fecha. La utilidad de estas categorías reside, precisamente, en permitirnos
observar cómo cambia la relación entre cine, realidad e imagen de España.