El mandato del Partido Popular

1996–2004

Dos momentos

El gobierno del Partido Popular constituye un marco histórico útil para aproximarnos al cine español del cambio de siglo, pero no determina por sí solos sus formas estéticas ni sus preocupaciones. Durante este período conviven y se cruzan modelos cinematográficos muy diferentes: cine de autor, comedia, melodrama, thriller, documental, cine de género y producciones orientadas a la circulación internacional.

Para ordenar esta diversidad, proponemos distinguir dos dominantes. La primera corresponde a una postmodernidad audiovisual, consolidada desde mediados de los años noventa, caracterizada por el diálogo con los géneros, el cómic, la televisión, el videoclip, la publicidad y otros lenguajes de la cultura de masas. La segunda se relaciona con un retorno a lo real, visible desde el final de la década y consolidado durante los primeros años del nuevo siglo, que devuelve al centro de la ficción problemas sociales y conflictos concretos de la España contemporánea.

No se trata de dos compartimentos estancos ni de una sucesión automática: encontramos películas sociales antes de 2001 y propuestas posmodernas después de esa fecha. La utilidad de estas categorías reside, precisamente, en permitirnos observar cómo cambia la relación entre cine, realidad e imagen de España.

Fotograma de Abre los ojos, de Alejandro Amenábar
1994–2001

El cine de la postmodernidad

Fotograma de Abre los ojos (Alejandro Amenábar, 1997)

Una nueva generación de cineastas desplaza sus referentes desde la tradición literaria o la representación directa de la realidad española hacia una cultura audiovisual globalizada. El thriller, el fantástico, el terror, el cómic, el videoclip, la publicidad, la cita y el pastiche se convierten en materiales fundamentales para construir nuevas imágenes de España: urbanas, mediáticas, espectaculares y abiertas a imaginarios transnacionales.

Entrar en el cine de la postmodernidad
Fotograma de Te doy mis ojos, de Icíar Bollaín
2001–2008

El realismo tímido

Fotograma de Te doy mis ojos (Icíar Bollaín, 2003)

Frente al predominio del juego intertextual y de los imaginarios globales, una parte significativa del cine español vuelve a atender problemas como el paro, la precariedad, la inmigración, la violencia de género, la fragilidad familiar o los conflictos territoriales. Este retorno a lo real suele adoptar relatos cerrados, interpretaciones naturalistas y estrategias de empatía emocional: un compromiso visible con la realidad, aunque generalmente prudente en sus formas narrativas.

Entrar en el realismo tímido
Nota de método. Las categorías de «postmodernidad audiovisual» y «realismo tímido» no pretenden clasificar de manera definitiva toda la producción del período. Funcionan como herramientas de lectura para reconocer tendencias dominantes, continuidades, anticipaciones y tensiones entre modelos distintos de cine español.


© Luis Navarrete 2026