El cine de la postmodernidad

1994–2001

> [Continúa hacia el realismo tímido]

1. Un cambio de dominante

1994–2001

A mediados de los años noventa se percibe un cambio significativo en el cine español. El modelo de prestigio que había dominado buena parte de la década anterior, apoyado en la adaptación literaria, la reconstrucción histórica y una determinada legitimidad cultural, pierde centralidad ante la irrupción de una generación que ha crecido en un ecosistema audiovisual muy diferente.

Esta nueva sensibilidad no parte necesariamente de la literatura española, de la memoria nacional o de la voluntad de representar de manera directa una realidad reconocible. Sus referentes proceden con frecuencia del thriller estadounidense, el cine fantástico, el terror, el cómic, la televisión, el videoclip, la publicidad y la cultura popular.

La postmodernidad no constituye una simple moda estética. Designa una transformación de los materiales culturales desde los que se construyen las películas. La imagen cinematográfica deja de mirar únicamente hacia el mundo exterior y comienza a dialogar de forma explícita con otras imágenes.

Idea clave. La pregunta ya no es solo cómo representar España, sino qué ocurre cuando España se convierte en escenario de imaginarios audiovisuales globales.

2. Una nueva generación audiovisual

Relevo generacional

El relevo generacional de los años noventa se articula alrededor de cineastas como Juanma Bajo Ulloa, Julio Medem, Álex de la Iglesia y Alejandro Amenábar. No forman una escuela homogénea ni comparten una misma estética, pero sí participan de una mutación común: conciben el cine desde una cultura visual más globalizada y menos sometida a los modelos literarios, históricos o académicos que habían definido buena parte del prestigio del cine español.

Pedro Almodóvar funciona como un antecedente imprescindible. Sus primeras películas habían abierto una vía urbana, pop, irreverente y sexualmente desinhibida, aunque su estilo resulta demasiado singular como para constituir una escuela directa. La generación posterior desarrolla otros caminos: el cine de género, el relato fantástico, el thriller, el exceso cómico, el espectáculo popular y la experimentación con estructuras narrativas no lineales.

La sensación de ruptura con una tradición inmediata se traduce en una cierta orfandad cultural. Muchos de estos directores no buscan legitimarse mediante la herencia del cine moderno, sino mediante su capacidad para incorporar lenguajes procedentes de la cultura de masas y para establecer una relación más directa con los gustos de nuevos públicos.

3. Tres claves de la postmodernidad cinematográfica

Cultura de la imagen

La postmodernidad audiovisual puede explicarse a partir de tres conceptos que ayudan a identificar sus procedimientos y su relación con la cultura contemporánea.

3.1. Globalización cultural

Los temas, géneros y símbolos ya no proceden exclusivamente de la tradición española. Las películas se alimentan de mitos compartidos, relatos transnacionales y modelos reconocibles para un espectador familiarizado con el cine comercial internacional.

3.2. Intermedialidad

El cine incorpora otros medios dentro de su propio lenguaje: televisión, radio, vídeo, dispositivos de grabación, música popular, publicidad, prensa o pantallas. La película se convierte en un depósito de cultura audiovisual.

3.3. Intertextualidad

Las películas dialogan con otras películas, géneros y discursos culturales. La cita, la parodia, la alusión, el homenaje, el pastiche y la reescritura invitan al espectador a reconocer referencias y participar del juego entre imágenes.

Consecuencia. En este contexto, el cine no renuncia necesariamente a la realidad, pero la filtra a través de un inmenso archivo visual previo. La experiencia del mundo aparece atravesada por películas, pantallas, géneros y ficciones ya conocidas.

4. Género, espectáculo y público

Del prestigio al consumo

La postmodernidad cinematográfica de los años noventa recupera con fuerza el cine de género: thriller, terror, fantástico, comedia gamberra, acción o relato de ciencia ficción. El género no aparece como una forma menor, sino como un repertorio de imágenes, reglas y expectativas compartidas con el público.

Esta transformación implica una reconsideración de la relación entre cine y espectador. Frente a determinadas tradiciones autorales que concebían al público como una instancia distante o secundaria, muchas de estas películas buscan deliberadamente la eficacia narrativa, el impacto visual, el humor, la sorpresa y la circulación mediática.

Algunas producciones alcanzan una presencia pública que desborda la sala de cine y se extiende a la televisión, la promoción, la música, la prensa y el debate social. La película se convierte así en acontecimiento audiovisual y en producto cultural de amplio consumo.

5. Cuatro poéticas centrales

Autores y modelos

La postmodernidad española no posee una estética única. Cada uno de sus autores desarrolla una forma particular de relacionarse con el género, la cultura audiovisual y las nuevas imágenes de España.

Álex de la Iglesia

En El día de la bestia convierte Madrid en una ciudad apocalíptica, grotesca y televisiva. El terror, el humor negro, la iconoclasia y el exceso visual se combinan para transformar espacios reconocibles de la capital en escenarios de un delirio fantástico.

Alejandro Amenábar

Tesis introduce en España un thriller construido sobre la violencia de las imágenes, los dispositivos de grabación y la mirada del espectador. En Abre los ojos, el fantástico sirve para explorar la identidad, la simulación, la memoria y la fragilidad de la percepción.

Julio Medem

Tierra y Los amantes del Círculo Polar construyen relatos dominados por el azar, la circularidad, el deseo y la estilización poética. Sus películas se alejan del realismo convencional para producir universos narrativos de gran densidad simbólica.

Juanma Bajo Ulloa

Con Airbag radicaliza la velocidad, el exceso, la provocación y la comicidad gamberra. La película funciona como una respuesta deliberadamente irreverente a los modelos de respetabilidad cultural que habían dominado parte del cine español anterior.

6. Una nueva imagen de España

España como escenario

Estas películas no dejan de hablar de España, pero lo hacen de otro modo. La nación ya no aparece prioritariamente como memoria histórica, paisaje rural, tradición literaria o problema político explícito. Se convierte en un espacio urbano, contemporáneo y reconocible, atravesado por códigos visuales procedentes de la cultura global.

Madrid puede ser una metrópolis apocalíptica, una ciudad de pesadilla, un territorio de simulación o un espacio de choque entre lo cotidiano y lo extraordinario. Las identidades se vuelven inestables, los personajes viven rodeados de pantallas y las fronteras entre realidad, espectáculo y ficción aparecen constantemente cuestionadas.

No estamos ante la desaparición de España de la pantalla, sino ante una España refractada por el cine de género, la televisión, la publicidad, el videoclip y el imaginario internacional. Esta es una de las diferencias decisivas respecto al cine de prestigio de los años ochenta.

7. Películas fundamentales

Itinerario orientativo

Las siguientes películas permiten recorrer los principales registros de la postmodernidad audiovisual española. No constituyen un canon cerrado, sino una selección de obras útiles para reconocer sus procedimientos dominantes.

  • El día de la bestia (Álex de la Iglesia, 1995).
  • Tesis (Alejandro Amenábar, 1996).
  • Tierra (Julio Medem, 1996).
  • Airbag (Juanma Bajo Ulloa, 1997).
  • Abre los ojos (Alejandro Amenábar, 1997).
  • Los amantes del Círculo Polar (Julio Medem, 1998).
Conviene recordar. La existencia de una dominante posmoderna no implica que todo el cine español del período responda a ella. Durante estos mismos años continúan desarrollándose el cine social, el documental, la comedia, el melodrama y propuestas autorales de muy distinta naturaleza.

8. Preguntas para el análisis

Guía de visionado
  1. ¿Qué géneros cinematográficos reconoce la película y de qué modo los adapta o transforma?
  2. ¿Qué referencias procedentes de la televisión, el cómic, la publicidad, el videoclip o el cine internacional aparecen en su puesta en escena?
  3. ¿Cómo se representa el espacio español? ¿Es un espacio realista, grotesco, fantástico, estilizado o atravesado por imaginarios globales?
  4. ¿Qué papel desempeñan las pantallas, los dispositivos de grabación, la música popular o la cultura mediática dentro del relato?
  5. ¿La película invita a reflexionar sobre la realidad o propone, ante todo, un juego con imágenes y géneros previamente conocidos?


© Luis Navarrete 2026