1. Una película abre la puerta
Localizamos una escena, un gesto, un personaje, un sonido o una forma visual que contiene una relación con otra época del cine español.
[Vuelve a la introducción al curso]
La Historia del Cine Español se organiza cronológicamente porque necesitamos saber cuándo ocurren las cosas: cuándo aparece el cine mudo, cuándo llega el sonoro, cómo se construye el franquismo, qué cambia con la democracia o de qué manera se transforma el cine contemporáneo.
Pero las películas no viven encerradas en una sola fecha. Una obra de 2002 puede contener un filme mudo; una película de los años sesenta puede recordar la Guerra Civil; una obra contemporánea puede volver al melodrama, al folclore, a Buñuel o a las imágenes de la dictadura. Por eso este curso propone también una relectura: una historia de saltos, retornos, herencias, contradicciones y preguntas abiertas.
La propuesta comienza en el Tema 7, dedicado al cine español entre 1996 y 2004. No empezamos allí porque sea el origen histórico de todo, sino porque una película de ese período nos permite descubrir que el pasado sigue vivo dentro de las imágenes presentes.
A partir de ese primer salto, cada bloque termina con una película o una cuestión que abre el siguiente. El recorrido no avanza siempre en línea recta. Viaja hacia atrás, vuelve a un momento ya estudiado, descubre nuevas relaciones y regresa al presente con instrumentos de análisis más precisos.
Cada portal nace de una escena, una forma, un género, un autor, una imagen histórica o una pregunta. No se trata de abandonar un tema para empezar otro de forma arbitraria. El salto debe permitir mirar mejor la película de partida y comprender por qué el siguiente período resulta necesario.
Localizamos una escena, un gesto, un personaje, un sonido o una forma visual que contiene una relación con otra época del cine español.
Viajamos hacia el período que puede explicar esa forma, esa memoria, ese género, esa imagen de España o esa tensión histórica.
Después de estudiar el nuevo tema, volvemos mentalmente a la película inicial. Ahora comprendemos mejor lo que heredaba, transformaba o discutía.
No basta con afirmar que dos películas “se parecen” o que ambas hablan de España. Cada portal debe formular una pregunta concreta. Por ejemplo: ¿por qué una película de 2002 inserta un film mudo? ¿cómo se recuerda una guerra que antes fue presente? ¿qué sucede con una imagen crítica cuando se produce bajo censura? ¿cómo vuelve el cine contemporáneo al folclore y al melodrama?
Este es el itinerario inicial. Puede cambiar, ampliarse o corregirse durante el curso, pero su sentido permanece: cada tramo enlaza una película con un período histórico y con una pregunta que deja abierto el siguiente movimiento.
El curso comienza con una película contemporánea que contiene un film mudo y puede terminar con una película contemporánea que convierte el cine mudo, la copla, el melodrama y el imaginario nacional en una forma nueva de cine español.
La película de salida
Hable con ella contiene una ficción muda titulada El amante menguante. En ella, el cuerpo se transforma en espacio, el deseo se narra mediante gesto, música, escala alterada, pantomima y gag visual. Una película de 2002 recupera formas que parecen pertenecer a los orígenes del cine, pero las utiliza para hablar de deseo, vulnerabilidad, mirada y comunicación.
Fotograma de Hable con ella (Pedro Almodóvar, 2002)
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la secuencia de El amante menguante o un fragmento contextualizado de la película.
El cine mudo deja de ser una etapa infantil o superada. Lo estudiaremos como un sistema de representación maduro: relato visual, gesto, trucaje, montaje, música, cuerpo, espacio, emociones y formas de mirar que siguen activas en el cine contemporáneo.
La promesa autoral
Buñuel no debe definirse todavía como un autor disidente del franquismo cuando estudiamos su obra de 1929. Es un cineasta de vanguardia, situado en un circuito internacional y asociado al surrealismo, a la provocación y a una ruptura radical con las convenciones narrativas, religiosas y morales.
Pero su figura deja una promesa abierta: este cineasta volverá a España más de tres décadas después para realizar una película que pondrá en crisis los valores morales y religiosos defendidos por el régimen. Esa película será Viridiana.
Fotograma de Un perro andaluz (Luis Buñuel, 1929)
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inicio de Un perro andaluz o con un fragmento que permita trabajar montaje,
asociación visual y provocación surrealista.
El franquismo no controla el cine sólo mediante prohibiciones. También organiza la censura, la subvención, la clasificación moral, la distribución y las formas oficiales de prestigio. En ese sistema aparecerá una disidencia pequeña, desigual y decisiva.
El escándalo como frontera
Viridiana no es simplemente una película prohibida. Es una obra que demuestra que la crítica puede aparecer mediante ambigüedades, asociaciones visuales, humor corrosivo, símbolos religiosos invertidos y relatos que no declaran de forma literal aquello que ponen en crisis.
El escándalo de 1961 deja una pregunta que se prolonga hasta el tardofranquismo: cuando el cine no puede hablar libremente, ¿qué estrategias encuentra para hablar de la violencia, la memoria, el poder, la familia, la religión y las heridas históricas?
Fotograma de Viridiana (Luis Buñuel, 1961)
Sustituye REEMPLAZAR_ID_VIRIDIANA por un vídeo de YouTube con un fragmento
contextualizado de la película o con una presentación de su recepción y prohibición.
Durante el tardofranquismo y la Transición, la alegoría, el relato familiar, el documental, la memoria de los vencidos y la recuperación de la Guerra Civil convierten el cine en un espacio privilegiado de resistencia cultural y de discusión histórica.
Memoria contra cronología
En La prima Angélica, el pasado no aparece como una época clausurada. La Guerra Civil vuelve a través del cuerpo adulto del protagonista, de los espacios familiares, de la infancia, de la violencia cotidiana y de una memoria que impide separar con claridad lo sucedido de lo recordado.
La película abre un salto decisivo: hemos visto cómo la guerra se recuerda décadas después, pero todavía necesitamos estudiar cómo fue filmada mientras sucedía. Debemos regresar al cine republicano, gubernamental, anarquista, marxista y nacional para observar las imágenes producidas cuando la historia todavía era presente.
Fotograma de La prima Angélica (Carlos Saura, 1974)
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secuencia que conecte infancia, memoria, familia y Guerra Civil.
La República, la Guerra Civil y sus distintos aparatos cinematográficos permiten estudiar el cine como instrumento político, arma propagandística, documento, espacio de movilización colectiva y forma de imaginar el futuro de España.
Del presente de la guerra a su herencia
El cine de la Guerra Civil nos permite comprender que las imágenes pueden ser colectivas, políticas y urgentes. No sólo hablan sobre la guerra: participan en ella. Organizan afectos, documentan hechos, movilizan, imaginan una comunidad y disputan el sentido de España.
Después de la derrota republicana, ese deseo de un cine social, moderno y políticamente inquieto no desaparece por completo. Queda desplazado, transformado y sometido al aparato franquista. Décadas después, el Nuevo Cine Español intentará recuperar una parte de esa modernidad dentro de una política estatal contradictoria, entre reformas, ayudas y censura.
Fotograma de Sierra de Teruel (André Malraux, 1939)
Sustituye REEMPLAZAR_ID_SIERRA_DE_TERUEL por un vídeo de YouTube con una
secuencia de la película o con un fragmento dedicado al cine republicano durante la guerra.
El franquismo desarrollista no elimina la censura, pero impulsa reformas institucionales, una nueva escuela de cineastas y una modernización ambigua. El Nuevo Cine Español surge dentro de ese sistema y no fuera de él.
Un autor atraviesa dos países
En La caza, Carlos Saura utiliza un relato aparentemente reducido: tres hombres, un paisaje abrasado, armas, recuerdos y una violencia que crece hasta destruir cualquier apariencia de normalidad. Bajo la censura, la Guerra Civil no puede ser nombrada de forma directa, pero permanece como herida, tensión y amenaza.
El portal hacia el período democrático permite seguir la transformación de esa estrategia. Cuando cambian las condiciones políticas y culturales, Saura puede regresar al mito de Carmen, a la danza, al espectáculo, a la memoria de la Guerra Civil y al teatro dentro del cine. La alegoría no desaparece, pero deja de ser la única forma posible de hablar.
Fotograma de La caza (Carlos Saura, 1966)
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de la película que permita trabajar paisaje, tensión, armas y violencia alegórica.
La democracia permite recuperar la historia, la memoria y la literatura desde otros registros: la adaptación, la sátira, el melodrama, la comedia, el cine histórico y las nuevas políticas culturales del período socialista.
Memoria, teatro y derrota
¡Ay, Carmela! convierte la Guerra Civil en teatro, música, comedia, tragedia y derrota. La película puede hablar de los vencidos, de las Brigadas Internacionales y de la violencia franquista desde una democracia que ya no necesita ocultar del mismo modo aquello que antes resultaba indecible.
Pero la memoria democrática no está cerrada. Las películas contemporáneas regresarán una y otra vez a las desapariciones, a los miedos heredados, a los silencios familiares, a las fosas, a la represión y a las distintas formas de pertenencia territorial. El pasado no vuelve sólo como relato histórico: vuelve como problema del presente.
Fotograma de ¡Ay, Carmela! (Carlos Saura, 1990)
Sustituye REEMPLAZAR_ID_AY_CARMELA por un vídeo de YouTube con una escena
de la función teatral, de la relación entre Carmela y Paulino o de la memoria de la guerra.
El cine actual amplía las formas de pensar España: memoria histórica, cuidados, crisis, territorio, lenguas, migraciones, ruralidad, género, plataformas y nuevas formas de producción y circulación audiovisual.
La llegada al cine contemporáneo
El cine contemporáneo puede convertir la memoria histórica en experiencia física. Una casa, una pared, un cuerpo escondido, el tiempo detenido y el miedo a ser visto permiten representar una represión que no siempre dejó imágenes públicas, pero que atravesó vidas familiares y territorios enteros.
Esta llegada al presente no constituye el final definitivo del itinerario. Antes de cerrar el curso queda una última pregunta: si el cine contemporáneo sigue regresando al pasado, ¿qué sucede cuando regresa directamente a las formas del cine mudo?
Fotograma de La trinchera infinita (Aitor Arregi, Jon Garaño y José Mari Goenaga, 2019)
Sustituye REEMPLAZAR_ID_LA_TRINCHERA_INFINITA por un tráiler oficial o por
un fragmento que permita trabajar escondite, cuerpo, espacio doméstico y memoria.
El cierre de la espiral
Blancanieves permite terminar el curso donde parecía haber empezado: en el cine mudo. Pero el retorno no es nostálgico. La película recupera el blanco y negro, el silencio, el gesto, la música, el melodrama y el relato popular para crear una obra contemporánea, consciente de toda la historia visual y cultural que la precede.
En ella aparecen también la copla, el toreo, el cuento de hadas, el imaginario nacional, la mujer convertida en espectáculo y el peso de las tradiciones populares. Todo aquello que parecía disperso en distintos momentos del temario vuelve concentrado en una nueva forma.
Fotograma de Blancanieves (Pablo Berger, 2012)
Sustituye REEMPLAZAR_ID_BLANCANIEVES por el tráiler oficial o por una
secuencia que permita observar el uso de silencio, música, gesto y estética muda.
El cine español puede estudiarse cronológicamente, pero también como una red de formas que sobreviven, se transforman, se contradicen y reaparecen. El cine mudo, el folclore, el melodrama, la censura, la memoria, la guerra, el cuerpo y la imagen de España no quedan encerrados en un solo tema: viajan con nosotros durante todo el curso.
Este recorrido no exige memorizar todas las conexiones desde el primer día. Su función es ayudar a reconocer que las películas forman parte de una conversación histórica: hablan con obras anteriores, con géneros heredados, con imágenes reprimidas y con formas que reaparecen en otro momento.
© Luis Navarrete 2026